Se ha dicho a menudo que el pensador de Rodin se inclina tenso para pensar, mientras que el Buda contemplativo se sienta relajado para no pensar; pero de ese no pensar en silencio es precisamente de donde brota un pensamiento denso, maduro y madurado.
Al comenzar unos días de retiro, en los que encontrarse a sí mismo y dejarse encontrar por Dios, lo primero que recomendaría a los participantes es el reposo. He titulado estas páginas Respirar y caminar. Efectivamente, respirar y caminar son ejercicios. Pero ni sólo corporales, ni sólo espirituales, ni sólo ejercicios. Preferiría llamarlos, con cierto dejo oriental, "ejercicios corpóreo-espirituales". Y, para evitar los malentendidos que sugieren las imágenes de entrenamiento, cansancio y fatiga, el subtítulo es "Ejercicios en reposo".
Este enfoque puede parecer, a primera vista, demasiado cómodo. En realidad, es más difícil a veces el reposo que el ejercicio. No es fácil aprender a descansar. Ejercicios en reposo son ejercicios descansados, pero no perezosos. Reposo es descanso corporal y espiritual. Reposar es abrir cauces de receptividad para dejarse absorber e impregnar por lo que nos trasciende.
Con estas sugerencias iniciales quisiera invitar a vivir estos ocho días como una "pausa de fe", una pausa reposada y saludable; una terapia, en la que el protagonismo quede monopolizado por el Espíritu de Jesús, que también hoy sigue soplando donde, como y cuando quiere.
Juan Masiá Clavel es jesuita (nacido en 1941) y profesor de Antropología filosófica y Bioética en la U.P. Comillas (Madrid) y en la Univeersidad Sofía (Tokyo). Ha publicado, en japonés: Estudios de Bioética (1983), Autonomía de la moral (1984), El futuro de la vida (1986), La limitación de la Filosofía, Curso de Filosofía Antropológica (1987); en castellano: La pregunta metafísica en la obra de Unamuno (1978), Estudios hispano-japoneses (1987) Budismo y cristianismo: Más allá del diálogo (1997).