El estructuralismo ha alcanzado, o tal vez no ha podido evitarlo, los aires de una moda intelectual. Por eso unos caminan hacia el mientras otros se consideran de vuelta. En cuanto se tiene conciencia de que algo es o esta de moda tiende a dejar de serlo, a quedar desbordado. Porque hay en la moda una peculiar combinación de lo reiterado y coincidente con lo in edito y original. Si en estos momentos dijera que el intento de poner en contacto el estructuralismo con el Derecho es una concesión al suceso de la moda, daría una explicación superficial, propicia sin duda a las fáciles criticas.