En un aspecto tan delicado como el de la relación con Dios no hay que dar a los niños una imagen deformada del mismo, una imagen que les oprima y empequeñezca, les inculque una falsa humildad y les vacie de sus propios valores, incapacitandolos asi para la vida. Pero tambien hay que cuestionar otra imagen opuesta, segun la cual Dios no tendria importancia o no existiria. Quienes tienen relacion con los niños saben que las preguntas que estos suelen hacer en torno a la dimension espiritual de la vida no tienen fin, y tanto mas cuanto menor es el papel que la experiencia religiosa desempeña en nuestra sociedad.