Este segundo volumen de los Ensayos sobre la significación en el cine, cuya edición original se remonta a 1973, no tiene una relación tan sencilla como pudiera parecer con los textos que componen el primer tomo. La primera parte intenta mostrar de que modo el giro que experimento la deriva de Metz con esta obra, el giro hacia la semiologia, esta firmemente basado -como eco, como sintesis, como reformulacion, como respuesta, como desplazamiento, como rechazo de la amnesia- en sus reflexiones precedentes sobre el hecho cinematografico. En las otras secciones que componen el presente volumen, el lector vera dibujarse, a traves de un fascinante juego de avances y retrocesos autocriticos, continuidades y cambios de rumbo que dan lugar a las directrices aun un poco erraticas de una segunda semiologia que el autor asumiria por completo despues de esta experiencia: el cine como institucion del significante.
La presente recopilación, aparecida en 1968 y objeto desde entonces de múltiples reediciones, reúne diez estudios de Christian Metz publicados entre 1964 y 1968 en diversas revistas –Communications,
A principios de la pasada década de los sesenta, el teórico Christian Metz tuvo una idea que luego resultaría trascendental para los estudios cinematográficos: lo que él llamaba el objeto-cine debía abordarse con las armas de la linguistica, dotando a la disciplina asi fundada de un rigor puramente cientifico. Mas alla de la mera critica periodistica, pues, la semiologia aportaba a la reflexion sobre el cine una dimension teorica, algo que hasta entonces habia estado fuera de su alcance.El abordaje de este objeto-cine desde la perspectiva del psicoanalisis se inscribe, para Metz, en el mismo campo de investigacion y se situa en identico nivel. No se trata de psicoanalizar a los autores o a sus criaturas, sino de enfrentarse al cine entendido como institucion y arte especifico, como un significante que opera en la region de lo imaginario, tanto con ritos de repeticion como con procedimientos tecnologicos. El significante imaginario, convertido automaticamente en un clasico desde su aparicion en 1977, es en el fondo el doble pseudonimo del cine visto desde una perspectiva freudiana.