In his effort to detach the indispensable notion of the common good from its historical identification with the more closed, homogeneous, and static societies of the premodern past, the French political philosopher Bertrand de Jouvenel (1903-87) pointed the way towards a viable conservative liberalism.So argues Daniel J. Mahoney in this compelling introduction to the life and work of Jouvenel, one of twentieth-century Frances most profound philosophers and political essayists. Although he vigorously defended the historical achievement of liberal society against its totalitarian critics, Jouvenel also challenged the modern conceit that man is an autonomous being beholden neither to the moral law nor to the humanizing inheritance of the past.Mahoneys study focuses on Jouvenels three masterworks On Power (1945), Sovereignty (1955), and The Pure Theory of Politics (1963) and on his broader effort to defend civility and social friendship against rationalist individualism and its logical fruit, collectivist politics. Mahoney explores Jouvenels affinities with and debts to Aristotle, Burke, Rousseau, and Tocqueville, and he contrasts Jouvenels signal theoretical achievements with the twists and turns manifested in his (sometimes questionable) practical political engagements from the 1930s until his death.Mahoneys characteristically engaging appraisal of this important political philosopher, the fifth entry in the Library of Modern Thinkers series, is the first book on Jouvenel to appear in the English language.
"Cest avec le coeur pur et une intelligence de bonne foi, écrit Alain Besançon dans son avant-propos, que Daniel Mahoney est parti à lassaut du massif soljénitsynien." De fait, son essai original et
Raymond Aron fue testigo privilegiado de las tragedias del siglo XX: la Revolución rusa, las dos guerras mundiales, el auge y caída del nazismo, la Guerra Fría y la amenaza nuclear. El filósofo y sociologo frances observo la realidad sin abandonar nunca sus convicciones, evitando tanto la ingenuidad como el fatalismo ciego. Asimismo, reconocio siempre el caracter central de la politica para la vida social, sobre todo en contextos adversos. Su optimismo es limitado, porque es un politico, sostiene Daniel Mahoney en Raymond Aron. Una introduccion, libro con el que invita a adentrarse en el pensamiento de uno de los intelectuales mas relevantes del ultimo tiempo. Al situar lo politico en el centro de su analisis, Aron no solo niega que caminemos hacia un destino inexorable en contraste con el profetismo apocaliptico de Marx y reivindica el valor de la libertad humana, sino que tambien nos recuerda que el mundo que habitamos es fragil y debe ser cuidado. Por eso, nunca dejo de creer por mas oscuras que fueran las circunstancias que ciertas libertades merecen ser protegidas y que, para lograrlo, la razon puede y debe guiar la accion.
Raymond Aron fue testigo privilegiado de las tragedias del siglo XX: la Revolución rusa, las dos guerras mundiales, el auge y caída del nazismo, la Guerra Fría y la amenaza nuclear. El filósofo y sociologo frances observo la realidad sin abandonar nunca sus convicciones, evitando tanto la ingenuidad como el fatalismo ciego. Asimismo, reconocio siempre el caracter central de la politica para la vida social, sobre todo en contextos adversos. Su optimismo es limitado, porque es un politico, sostiene Daniel Mahoney en Raymond Aron. Una introduccion, libro con el que invita a adentrarse en el pensamiento de uno de los intelectuales mas relevantes del ultimo tiempo. Al situar lo politico en el centro de su analisis, Aron no solo niega que caminemos hacia un destino inexorable en contraste con el profetismo apocaliptico de Marx y reivindica el valor de la libertad humana, sino que tambien nos recuerda que el mundo que habitamos es fragil y debe ser cuidado. Por eso, nunca dejo de creer por mas oscuras que fueran las circunstancias que ciertas libertades merecen ser protegidas y que, para lograrlo, la razon puede y debe guiar la accion. Por lo mismo, el suyo es un singular caso de prudencia politica en un siglo dominado por todo tipo de extravios ideologicos. Hoy, cuando nuestra democracia tambien experimenta sus propias dificultades, este libro ofrece luces sobre la naturaleza de la ciencia politica, el destino de las republicas democraticas y un ejemplo admirable de orientacion. Como sostiene el autor, Aron encarna la mas rara de las posibilidades intelectuales del mundo moderno tardio: la de personificar la razon practica para hacer de la democracia algo mas moderado y razonable, al tiempo que se alejaba de la doble tentacion del fanatismo ideologico y el nihilismo moral.