Nació en Bath (Gran Bretaña) en 1930, y trabajó como periodista para el Daily Mail, el Sunday Times y Los Angeles Times. Con su primer libro, Because They’re Black, ganó el Martin Luther King Memorial Prize. En 1978 se trasladó a Estados Unidos, donde publicó, Jean’s Way, un relato de cómo ayudó a morir a su mujer, enferma terminal. En 1980, en Los Ángeles, fundó la Hemlock Society para la Defensa de la Eutanasia, y en 1993 creó ERGO (Euthanasia Research & Guidance Organization). Es autor de varios libros sobre derechos humanos y sobre la eutanasia, de los que Tusquets Editores ha publicado dos títulos fundamentales: El derecho a morir (Ensayo 3, ahora también en la colección Fábula), junto con Ann Wickett, y El último recurso (Ensayo 17).
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For nearly four decades, Derek Humphry has blazed a trail for the right to die movement. He founded the Hemlock Society, pioneered Oregons Death with Dignity Act, and wrote the bestselling books Final Exit (more than one million copies sold, and a New York Times bestseller for eighteen weeks) and Jeans Way (UK bestseller). But before his wifes terminal illness ravaged his life, Humphry was a successful journalist. In Good Life, Good Death, readers will learn how the twists and turns of fate led him to his lifes purpose.In his poignant memoir, Derek tells of his broken family, his wartime experiences as a boy in England, and rising to the highest rungs of journalism on two continents. In 1975, he lived with crippling fear and sadness when his beloved wife, Jean, was diagnosed with cancer. As the disease gradually spread, they both decided that rather than let a terminal illness run its course through extreme physical and emotional pain, Jean would end her own life on her own terms, at an agreed upon time and manner, arranging her own last days. Readers will witness the personal pain and emotional distress they endured, as well as the legal repercussions Derek faced following her death.As Humphry writes, It would be far more preferable to legalize medically assisted suicide for terminally ill adults, for it is a tremendous strain and risk put on families. To know why he has maintained this struggle for choice in dying, against powerful religious and political forces it is necessary to understand the whole man. In Good Life, Good Death, readers will appreciate the fight he has gone through so that others might consider the option of dying with dignity.
Physician aid-in-dying is available to an elite few who have a close relationship with a doctor. For those who do not, or wish to handle their departure from this world themselves, this book charts t
Si la muerte es el único hecho que el ser humano puede, a lo largo de toda su vida, dar por seguro e ineludible, si se le brinda el derecho a elegir cómo será su vida, ¿por qué otros dictaminan acerca de como debe morir? Esta no es mas que una de las preguntas que los partidarios de la eutanasia activa se plantean, en particular aquellos que han sentido, en alguna dolorosa ocasion, la necesidad de aliviar el sufrimiento sin cura y el fin irreversible de un ser querido que ha expresado, consciente y libremente, su deseo de no prolongar inutilmente su vida. Los autores, que no son filosofos ni intelectuales, ha querido aqui evitar el terreno equivoco de las respuestas morales. Han preferido aportar toda la informacion necesaria para facilitar la reflexion personal adecuada que permita tomar las decisiones pertinentes en asunto tan intimo e intransferible.
El último recurso se dirige a un lector adulto, bien preparado, que desea estar informado por si algún día, en caso de enfermedad terminal, pudiera encontrarse en ese instante crucial en que el sufrimiento pasa a ser tan insoportable que podria considerar seria, consciente y libremente poner fin a sus dias con dignidad. Isaac Asimov, poco antes de morir, escribioa: "Ningun ser humano decente permitiria que un animal sufriera sin poner fin a sus males. Solo con los seres humanos son estos tan crueles como para permitirles seguir viviendo en el dolor, en la desesperanza, como un muerto viviente, sin hacer un gesto para ayudarles. El ultimo recurso lucha contra esta actitud".
Si la muerte es el único hecho que el ser humano puede, a lo largo de toda su vida, dar por seguro e ineludible, si se le brinda el derecho a elegir cómo será su vida, ¿por que otros dictaminan acerca de como debe morir? Esta no es mas que una de las preguntas que los partidarios de la eutanasia activa se plantean, en particular aquellos que han sentido, en alguna dolorosa ocasion, la necesidad de aliviar el sufrimiento sin cura y el fin irreversible de un ser querido que ha expresado, consciente y libremente, su deseo de no prolongar inutilmente su vida. Los autores, que no son filosofos ni intelectuales, ha querido aqui evitar el terreno equivoco de las respuestas morales. Han preferido aportar toda la informacion necesaria para facilitar la reflexion personal adecuada que permita tomar las decisiones pertinentes en asunto tan intimo e intransferible.