Malas es el sexto volumen del Seminario Permanente sobre Literatura y Mujer (siglos XX y XXI). Después de los estudios precedentes de Universos femeninos en la literatura actual..., Tejiendo el mito, Ecos de la memoria, Mujeres a la conquista de espacios y Mujeres en la frontera, el seminario ha centrado su atencion en la intrincada relacion de la mujer con el concepto de bondad y maldad dentro de la cultura patriarcal. El concepto moderno de mujer buena, y su antagonica mujer mala, nace en las postrimerias del siglo XIX cuando a la mujer se le otorga la posibilidad de la agencia del bien. El "angel del hogar" que describiera el poeta britanico Coventry Patmore en su poema homonimo (1854) contrapone lo que hasta entonces la mujer "ha sido" en el imaginario de la cultura patriarcal: la demoniaca y tentadora Eva.
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Tomar públicamente la palabra ha sido a lo largo de la historia un privilegio masculino, sin embargo, a primera vista y en aparente contradicción, el hecho de contar de viva voz parece un territorio en el que las mujeres juegan un papel protagonista. La razon de esto se encuentra, entre otras cosas, en que la narracion oral ha sido tradicionalmente considerada como un arte efimero y carente de legitimacion cultural, del que las mujeres podian llegar a ser las autenticas depositarias. Esta es, sin duda, la sensacion que se recibe cuando se leen las recopilaciones de cuentos de los siglos XIX y XX y se descubre que la mayoria de los folkloristas solian tener a una mujer como informante privilegiada. Esta imagen positiva de la mujer narradora tenia sus limites, ya que se alababa a las mujeres como trasmisoras, no como creadoras, y se veia su papel como meramente ancilar y pasivo, sin que los folkloristas se interesaran por los canones tematicos y esteticos de las narradoras.
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Tomar públicamente la palabra ha sido a lo largo de la historia un privilegio masculino, sin embargo, a primera vista y en aparente contradicción, el hecho de contar de viva voz parece un territorio en el que las mujeres juegan un papel protagonista. La razon de esto se encuentra, entre otras cosas, en que la narracion oral ha sido tradicionalmente considerada como un arte efimero y carente de legitimacion cultural, del que las mujeres podian llegar a ser las autenticas depositarias. Esta es, sin duda, la sensacion que se recibe cuando se leen las recopilaciones de cuentos de los siglos XIX y XX y se descubre que la mayoria de los folkloristas solian tener a una mujer como informante privilegiada. Esta imagen positiva de la mujer narradora tenia sus limites, ya que se alababa a las mujeres como trasmisoras, no como creadoras, y se veia su papel como meramente ancilar y pasivo, sin que los folkloristas se interesaran por los canones tematicos y esteticos de las narradoras.