A finales de 1998, Louisa Waugh llega a una pequeña y aislada población de la estepa mongola, Tsengel, en la que la minoría kazaka supone el 95% de los ciento veinte mil habitantes de la región de Bayan-Olgi, a la que pertenece. Ha sido contratada por el lider de este pueblo, Abbai, para que trabaje de profesora en la escuela local. La estepa arida, semidesierta, del extremo oeste de Mongolia es una tierra hostil, los alimentos habituales son la leche y la carne de yak, y la supervivencia en los meses de invierno es la mayor preocupacion de los pobladores. Waugh se adapta a la austera vida nomada de Mongolia, integrandose en los quehaceres diarios de una sociedad patriarcal en la que existen diferentes religiones.