1888 was het jaar waarin Nederland de naturalistische roman ontdekte. In één en hetzelfde jaar verschenen “Een liefde” van Lodewijk Van Deyssel, “Eline Vere” van Louis Couperus en “Juffrouw Lina” van
Willem Termeer, el narrador de Una confesión póstuma, se presenta a sí mismo como un hombre apático, desagradable e indiferente a todo cuanto le rodea. Hijo de una madre fría y vanidosa y de un padre enfermizo e irascible, uno de sus primeros recuerdos es el de su ingreso en la escuela, donde se sentia como un conejito al que han arrojado a la jaula de las fieras. Sumido en un mar de pulsiones que es incapaz de satisfacer, Termeer culpa de su miserable existencia a sus genes y a una sociedad que se rige por una moral hipocrita. Una sociedad a la que odia y teme con intensidad porque se siente excluido de ella. Su matrimonio con una joven de provincias solo empeorara las cosas y lo conducira, en ultima instancia, a cometer un acto del que solo podra librarse a traves del papel.
Termeer decide poner por escrito los hechos que lo han llevado a asesinar a su esposa, pensando que tal vez alguien algún día se verá reflejado en él al leer estas páginas. Un clásico de las letras neerlandesas y la obra maestra del escritor y dramaturgo Marcellus Emants (1848-1923). PRÓLOGO DE J.M. COETZEE.