En los primeros años del pasado siglo numerosas noticias van llegando a Londres sobre las atrocidades que una empresa británica, la Peruvian Amazon Company, extractora de caucho, está cometiendo en la región amazónica del Putumayo. Cuando se organiza una misión comercial, Roger Casement, que entonces era cónsul en Río de Janeiro y se encontraba de vacaciones en Inglaterra, es designado por el Foreign Office para acompañar a los comisionados. Su misión secreta era elaborar un informe sobre las denuncias recibidas. Así, en julio de 1910 parte hacia Belém do Pará y, vía Manaos, a Iquitos, desde donde se internará en la vasta región amazónica. Este libro relata lo que el cónsul vio en las siguientes diez semanas.
En 1901, el comerciante peruano Julio César Arana entró en negocios con algunos caucheros colombianos de la Colonia Indiana (La Chorrera) para explotar el caucho. Arana había conocido años atrás el Putumayo, negociando y transportando el caucho hacia Iquitos y Manaos, los centros como se dijo de la economia gomifera en Peru y Brasil. Sin duda, esto le permitio hacerse a una idea del potencial del Putumayo en el contexto del Amazonas y le abrio sus apetitos por controlar la region.La explotacion del caucho natural se organizo en diferentes secciones vinculadas entre si por trochas y caminos, o por rio. En cada una de estas secciones o barracones vivia un capataz con un grupo de "racionales", y algunos "muchachos de servicio", jovenes indigenas al servicio de los caucheros. Existia tambien un pequeño grupo de gentes de color traidas de Barbados, que hacian de vigilantes y cocineros, entre otras labores.En 1907, un joven ingeniero norteamericano, W. Hardenburg, de paso por el Putumayo, presencio en el Caraparana el asalto a mano armada de un centro cauchero colombiano por las huestes de Arana, secundadas por el ejercito peruano. Tambien fue testigo del trato que recibian los indios y del regimen de tortura a que eran sometidos. En 1909, el periodico londinense Truth publico su testimonio, bajo el titulo "El paraiso del diablo". Hardenburg relataba con detalle sus observaciones y otros testimonios que habia logrado recoger durante sus meses de estadia en Iquitos; denuncio la existencia de un verdadero regimen de esclavitud en el Putumayo, en el cual los indios eran forzados a trabajar, sometidos a la tortura en el cepo y al latigo, expuestos a hambrunas y a las pestes provocadas por las precarias condiciones de trabajo, entre otras formas de represion. La publicacion en el periodico londinense desato un escandalo internacional y la apertura de una investigacion sobre la situacion de la Casa Arana por parte del Foreign Office.El gobierno britanico comisiono a Sir Roger Casement, consul ingles en Rio de Janeiro, para que investigara en el terreno los hechos. Casement viajo al Putumayo en 1910 y recorrio gran parte del area de La Chorrera. Entrevisto directamente a los trabajadores negros provenientes de Barbados, y constato la situacion de los indigenas y el funcionamiento de la Compañia. Presento ante su gobierno un informe pormenorizado en el cual corroboraba las afirmaciones de Hardenburg. Los indios, segun su testimonio, eran forzados a extraer el latex; si no entregaban las cuotas exigidas por los caucheros, eran castigados en el cepo, flagelados y torturados.
In the annals of Irish history, Roger Casement stands as a complex and enigmatic figure. A British diplomat, humanitarian, and Irish nationalist, Casements life was marked by both triumph and tragedy. This collection of his poems, written during his time in prison awaiting execution for treason, offers a glimpse into the mind of a man grappling with his fate and the complexities of his own identity. Through lyrical verse, Casement explores themes of love, loss, and the indomitable spirit of the Irish people.
Originally published in 1918 by the Talbot Press in Dublin, two years after his execution by the British Government for his involvement in the 1916 Easter Rising, Some Poems of Roger Casement has long been a collectors item. In life and in death, Roger Casement appears to contain many contradictions: decorated British diplomat, Irish Protestant and martyred Irish nationalist. He was a humanitarian, essayist and sometime poet, a public gentleman and a private lover.Over the years, Roger Casements ghost has been the subject of endless controversies, co-opted into both the queer liberation movement in Ireland and the Republican movement. Predator or saviour, traitor or hero, maligned martyr or gay icon? The question depends on who you ask, and what aspects of Casements life they choose to hold in focus, or to dismiss as a lie. SEAN HEWITTIncludes a specially commissioned introduction by Sean Hewitt as well as the original 1918 introduction, written by Casements cousin, Gertrude Parry.