Si Calderón es el autor teatral barroco por excelencia, cabe también decir que La vida es sueño es una obra que sustancia los grandes temas de este movimiento. La historia del príncipe Segismundo, que sale de la cueva en la que había sido encerrado por su padre para convertirse en rey por breve tiempo -un tiempo que fue un sueño- antes de ser devuelto de nuevo a ella, da pie a un complejo drama sobre el libre albedrío, la fugacidad de la vida y la falsedad de las apariencias.
Ficha técnica
Editorial: Debolsillo
ISBN: 9788497590624
Idioma: Castellano
Número de páginas: 232
Tiempo de lectura:
5h 29m
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Fecha de lanzamiento: 05/09/2002
Año de edición: 2002
Plaza de edición: Es
Número: 026014
Alto: 18.0 cm
Ancho: 11.5 cm
Grueso: 1.4 cm
Peso: 190.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Pedro Calderón de la Barca
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.