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El Diccionario de autoridades ya incluía una pequeña ortografía que había servido
a los académicos para realizar su trabajo y se publicaba, entonces, como pauta de
uso del Diccionario. No se trataba de un manual de referencia para los usuarios
aunque se solicitó al rey Felipe V que se institucionalizase y fuese adoptada en
todo el reino. En principio, los estatutos ordenaban la redacción de una gramática
pero las dificultades con que se encontró la Academia en los trabajos de redacción
del Diccionario y la anarquía existente «en cuanto a la manera de escribir las
palabras» concienciaron a los académicos de la necesidad urgente de crear unas
reglas ortográficas.
En 1738 la Academia toma la decisión de publicar una Ortographía española que
partiendo del «Discurso proemial» de Autoridades «se revea y se estudie nuevamente
en cada Artículo por todos los señores académicos». En tres años, 1741,
dieron a la luz una obra nueva que conjugaba en la elaboración de sus reglas
criterios de pronunciación, etimología y uso en Autoridades primaba el criterio
etimológico confiriendo a la obra un carácter de gran modernidad. Se trataban
ya todos los aspectos de las ortografías actuales: acentuación, puntuación, mayúsculas,
abreviaturas Incluía, además, una «ortografía práctica» resumen de
las reglas ofrecidas en toda la obra «para la facilidad de la memoria, y práctica de
ellas». Todos estos aspectos sentaron las bases de nuestras ortografías actuales.
Ficha Técnica
Editorial: Jdej Editores
ISBN: 9788415131557
Idioma: Castellano
Número de páginas: 386
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 24/10/2014
Año de edición: 2014
Plaza de edición: Es
Alto: 10.0 cm
Ancho: 15.0 cm
Peso: 266.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Real Academia Española
La Real Academia Española (RAE) se creó en Madrid en 1713, por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco (1650- 725), octavo marqués de Villena, quien fue también su primer director. Tras algunas reuniones preparatorias realizadas en el mes de junio, el 6 de julio de ese mismo año se celebró, en la casa del fundador, la primera sesión oficial de la nueva corporación, tal como se recoge en el primer libro de actas, iniciado el 3 de agosto de 1713. En estas primeras semanas de andadura, la RAE estaba formada por once miembros de número, algunos de ellos vinculados al movimiento de los novatores. Más adelante, el 3 de octubre de 1714, quedó aprobada oficialmente su constitución mediante una real cédula del rey Felipe V.En 1715, después de considerar una serie de propuestas para decidir su lema, la institución, en «una votación secreta, eligió el actual: un crisol en el fuego con la leyenda Limpia, fija y da esplendor», según señala Alonso Zamora Vicente en su Historia de la Real Academia Española (1999). Para conocer mejor la historia general de la RAE, además del citado libro de Zamora Vicente, se recomienda la consulta del Catálogo de la exposición del tricentenario (2013) —coordinado por los académicos Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron— y La Real Academia Española. Vida e historia (2014), de Víctor García de la Concha, director honorario de la corporación desde 2010.La RAE, cuyo principal precedente y modelo fue la Academia Francesa fundada por el cardenal Richelieu en 1635, se marcó como objetivo esencial desde su creación la elaboración de un diccionario de la lengua castellana, «el más copioso que pudiera hacerse». Ese propósito se hizo realidad con la publicación del Diccionario de autoridades, editado en seis volúmenes, entre 1726 y 1739, y en cuyos preliminares se incluye una sucinta historia de la corporación. En 1715 la Academia, que en sus inicios contaba con veinticuatro miembros, aprobó sus primeros estatutos, a los que siguieron los de 1848, 1859, 1977 y 1993. La Orthographía apareció en 1741 y en 1771 se publicó la primera edición de la Gramática.A lo largo de sus trescientos años de historia, un total de veintinueve directores han regido los destinos de la RAE, aunque dos de ellos —Ramón Menéndez Pidal y José María Pemán— repitieron en su cargo en dos períodos diferentes de sus vidas.Instalada en su actual sede académica de la calle madrileña de Felipe IV desde 1894, la institución ha ido adaptando sus funciones a las exigencias y necesidades de la sociedad de su tiempo. Los estatutos vigentes, aprobados en 1993, establecen como objetivo fundamental de la Academia «velar por que la lengua española, en su continua adaptación a las necesidades de los hablantes, no quiebre su esencial unidad». Este compromiso se ha plasmado en la denominada política lingüística panhispánica, compartida con las otras veintiuna corporaciones que forman parte de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), creada en México en 1951.