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«Ve [la persona] aquello que desea, y le oye, como las que andan con ganas con gana de una cosa entre día, y mucho pensando en ella acaece venirla a soñar». Ese carácter engendrador del deseo, contemplado por Teresa de Ávila, es la cara risueña del sueño, siendo su propia cruz el temor –no menos imaginativo ni a desmano y hasta se diría que más realista. Con esa doble propiedad lo representa el narrador-intérprete de este Son del Sueño. Libre de continuo para deslizarse, mediante una escritura fraccionada, de la felicidad al desamparo, del ritmo a la quietud, de lo irreconocible a lo familiar, de la iglesia al prostíbulo. Con el orgullo melancólico de quien se niega a olvidarse de lo soñado, eso que nos ahonda y nos corroe, que entreabre puertas o nos deja sin salida, tiritando a la intemperie. Que, en todo caso, nada más noble que tener el ansia de ver más, de creer que hay algo más que lo mucho que existe con pretensión de naturalidad, de historia clara. Porque se dice pronto y a menudo: «He tenido un sueño…» Pero lo difícil es contarlo fielmente, de propio puño, y no al estilo de tantos sueños vanos por impersonales; es decir, hay que tener la rara inspiración del soñador para narrar una odisea personal, bronca y tierna, como si, en realidad, nos hubiera sucedido a nosotros, los que oímos en el sonido de las palabras del relato de Ildefonso Rodríguez aquello que sentimos, casi al pie de la letra, próximo a la comarca de lo ya vivido –antes o ahora mismo–, aunque también oímos la melodía de lo otro: la diferencia, el sobresalto afectuoso y las agridulces prefiguraciones del porvenir. Desde el desorden riguroso de lo onírico, sin trampa alguna en las secuencias de sus visiones, el soñador sonero inventa una «novela desencuadernada», por expresarlo al modo de Bruno Schultz, donde la imaginación borda su repertorio con total libertad, nos invita a bailar, a ser dichosos y a compartir el desconsuelo. He aquí, pues, un soñador que nos hace creer en sus sueños: porque sólo se conoce de verdad aquello en lo que hemos creído. Este son. Este sueño.
Ficha Técnica
Editorial: Ave del Paraíso
ISBN: 9788488547309
Idioma: Castellano
Número de páginas: 160
Tiempo de lectura: 3h 44m
Fecha de lanzamiento: 12/10/2005
Año de edición: 2005
Plaza de edición: España
Colección:
Colección Lunario
Colección Lunario
Alto: 23.0 cm
Ancho: 18.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Ildefonso Rodríguez
Ildefonso Rodríguez (León, 1952) fue miembro fundador de las revistas Cuadernos leoneses de poesía y El signo del gorrión. Ha publicado libros de poesía (entre otros, La triste estación de las vendimias, premio “Provincia de León” en 1988, Mis animales obligatorios, premio “Rafael Alberti” en 1995; fue traducido al francés, Mes animaux obligatoires, Paris, 2000), narrativa (Son del sueño, Disolución del nocturno, Informes y teorías) y ensayo (El jazz en la boca). Su obra poética, hasta el 2008, ha sido reunida en el volumen Escondido y visible (editorial Dilema). Sus últimas publicaciones son el libro–disco Inestables, intermedios; Ciclo Tierra de Campos (Inacabado. Aventuras de tres amigos en los tiempos del nacionalcatolicismo); Mandolina y jaula ante un espejo, en colaboración con el poeta Francisco Deco; La belleza de los muertos, en 2022. Es saxofonista, dedicado al jazz y a la improvisación libre (Dadajazz, Cuarteto Cova Villegas, 5 Grus Grus, Jaula 13). Dirige un aula-taller dedicado a esa materia en la Escuela Municipal de Música de León. Actualmente escribe en el periódico digital Tam-tam Press la sección “Despierto y por la calle”.