Sinopsis
la de 1999 particularmente usurpó las funciones de la administración de la Judicatura, destituyendo y nombrando jueces sin lÃmite, y la de 2017, en sus primeros meses de funcionamiento, en particular ha usurpado las funciones legislativas y de control de la Asamblea Nacional, emitiendo âDecretos Constituyentesâ y âleyes constitucionalesâ en las materias reservadas al LegisladorAlgo que si fue común en ambas Asambleas Constituyentes, es que dieron un golpe de Estado al haberse colocado formalmente a sà mismas por encima de la Constitución, y llegar a decretar que la Constitución vigente en el momento de su respectiva instalación, a partir de entonces, solo tendrÃa aplicación en aquello que no fuera derogado o modificado por la propia Asamblea Constituyente, a su exclusivo arbitrio. La Constitución, en ambos casos, fue virtualmente derogada y pasó a ser asà un papel maleable, perdiendo toda su supremacÃa. La Asamblea Constituyente de 1999, sin embargo, solo tuvo una duración de 6 meses, al término de los cuales sancionó una nueva Constitución, que fue la de 1999. La Asamblea Constituyente de 2017, en cambio, se fijó a sà misma una duración de dos años (hasta agosto de 2019), imponiendo la sumisión formal de todos los poderes del Estado a sus designios (lo que no ocurrió con la de 1999), y por sus ejecutorias, al término de los primeros cinco meses de funcionamiento, no parece tener interés alguno en sancionar una nueva Constitución, sino solo en ser instrumento del gobierno absoluto.El profesor Brewer-CarÃas fue miembro electo independiente de la Asamblea Constituyente de 1999, y por tanto, participó activamente en el debate constituyente de la época mediante escritos, propuestas, intervenciones y votos salvados. Su crónica constitucional de aquella Asamblea, por tanto, fue producto de su propia actuación en la misma, marcada por su oposición a la usurpación y al golpe de Estado dado por la misma. Esa experiencia, en todo ca