Bernadó concibe proyectos en los que se exprime una mirada y un espíritu muy afilados. A pesar de haber explorado en varias ocasiones los espacios americanos, las ciudades de Japón y de Europa, siempre ha estado próximo a España, atento a la evolución de su paisaje así como a la decoración de interiores ligados a universos muy diferentes. Pasea su mirada divertida sobre los detalles que solo él sabe ver y los hace evidentes. Sus encuadres transforman la realidad en un decorado de teatro. Las fronteras entre lo real y lo inverosímil se difuminan. Más allá de esta visión del mundo de las apariencias y de un modo de escribir irónico se perfila una personalidad inspirada, una manera de andar guiada por los autores de teatro del siglo XX que han puesto en escena lo absurdo e irrisorio, o incluso lo grotesco tal y como se plasma en la literatura de Cervantes y en la pintura de Goya. Y detrás de la acumulación de símbolos se dibuja el sinsentido.
Ganó la beca Fotopress en 1993, que le abrió su evolución profesional en el mundo de la fotografía, con siete premios a sus espaldas, numerosas publicaciones y exposiciones individuales y colectivas, y con obras suyas en importantes colecciones públicas y privadas.