Un desfalco en una firma financiera y la aparición de un cuerpo en una cuneta de una carretera de Cancún sirven al autor de la aclamada Celda 211 para construir otra trama apasionante que sumerge al lector en el lado oscuro del poder economico y policial, dos sectores de la sociedad de plena actualidad. Si Malamadre y Juan Oliver acabaron convirtiendose en personajes para la historia literaria y cinematografica española, ahora Bruno Silva, socio del broker; Wie Lopez, español-chino de segunda generacion, y Lidia Salmeron, alto cargo del Gobierno, toman el relevo del presidiario y del funcionario novato para conducirnos, como lazarillos, por la voragine de acontecimientos imprevisibles que desembocaran en un nudo y en un final dignos de las mejores paginas de suspense de todos los tiempos.Con un lenguaje directo, sin concesiones a florituras superfluas ni a descripciones prolijas encaminadas a rellenar paginas, Francisco Perez Gandul nos hace reflexionar sin aburrirnos, nos emociona sin empalagar, nos entretiene sin empobrecer la narracion. Cumple con lo que promete, toda una garantia en los tiempos que corren. El lector tiene en sus manos, pues, un thriller excepcional, con epicentro en el mayor rascacielos de Andalucia (aquellos con vertigo rogamos que se peguen a las paredes), que, a buen seguro, no tardara en ser adaptado para el cine.
Un jefe acabao en la cárcel no sirve ni pa limpiar letrinas, Calzones, porque él es la mierda. La mala suerte lleva a un funcionario de prisiones novato a presentarse en la cárcel de Sevilla el mismo dia en que se produce un motin de presos. Enredado en un destino tan caprichoso como tragico, que lo obliga a utilizar al maximo los recursos de su inteligencia, este hombre va descubriendo que no es timido, que no es debil, que quiza ni siquiera es un hombre bueno, como siempre habia creido: es un superviviente nato al borde del abismo. Escrita con un habilisimo manejo del punto de vista y de la voz narrativa, Celda 211 renueva el tema del hombre que se ve obligado a sobrevivir fuera de su medio poniendo al limite sus capacidades, abordandolo desde el genero negro carcelario, desconocido hasta ahora en España. Se convierte, asi, en una obra que da a nuestra narrativa exactamente lo que estaba necesitando: un argumento de tremenda contundencia, plagado de giros en la trama, y un personaje camaleonico arrastrado por un destino de intensidad tragica. ¿Quien da mas?
Un desfalco en una firma financiera y la aparición de un cuerpo en una cuneta de una carretera de Cancún sirven al autor de la aclamada Celda 211 para construir otra trama apasionante que sumerge al lector en el lado oscuro del poder economico y policial, dos sectores de la sociedad de plena actualidad. Si Malamadre y Juan Oliver acabaron convirtiendose en personajes para la historia literaria y cinematografica española, ahora Bruno Silva, socio del broker; Wie Lopez, español-chino de segunda generacion, y Lidia Salmeron, alto cargo del Gobierno, toman el relevo del presidiario y del funcionario novato para conducirnos, como lazarillos, por la voragine de acontecimientos imprevisibles que desembocaran en un nudo y en un final dignos de las mejores paginas de suspense de todos los tiempos.Con un lenguaje directo, sin concesiones a florituras superfluas ni a descripciones prolijas encaminadas a rellenar paginas, Francisco Perez Gandul nos hace reflexionar sin aburrirnos, nos emociona sin empalagar, nos entretiene sin empobrecer la narracion. Cumple con lo que promete, toda una garantia en los tiempos que corren. El lector tiene en sus manos, pues, un thriller excepcional, con epicentro en el mayor rascacielos de Andalucia (aquellos con vertigo rogamos que se peguen a las parede