Una mujer joven se suicidó en su apartamento Pero esto es sólo el comienzo de su historia. Bajo la mirada de un gato cómplice comienza a rondar el edificio donde vivía yes testigo involuntario de la
Siguiendo los dibujos de Guillaume Sorel, se va desvelando la ciudad de Praga. A lo largo de 10 itinerarios escritos por la periodista Christine Coste, el viajero recorrerá con una mirada nueva esta ciudad en la que se mezclan misterio, poesia, historias e Historia. Hay que dejarse llevar entre el pasado y el presente al albur de los encuentros con las figuras emblematicas de la ciudad, como Franz Kafka, Alfons Mucha o David Cerny. Itinerarios y planos detallados para descubrir la ciudad paso a pasoIlustraciones que muestran Praga desde un nuevo punto de vista. Lugares secretos y poco conocidos y anecdotas e informaciones culturales ineditas. Cuaderno especial con datos practicos
Alguien bebe el agua de la botella de su mesita de noche, algunos objetos desaparecen, otros aparecen rotos, una mano invisible recoge una flor… Poco a poco, el narrador se convence de que un ser sobrenatural e inmaterial, al que apoda el Horla, vive bajo su techo, se alimenta de sus provisiones, y lo que es más grave, ejerce un poder creciente sobre él… Cuando no está en su casa, el poder se desvanece; sin embargo, al cabo de poco tiempo, el narrador es incapaz de salir y así, se convierte en prisionero. ¿De dónde viene ese espíritu? Del Horla o del hombre. En cualquier caso, uno de los dos debe perecer.
De nos jours, une jeune femme se suicide dans son appartement… mais ce n’est que le début de son histoire. Sous le regard d’un chat complice, manifestement capable de continuer à la voir, elle se met
Une fable intime, fantastique et somptueuseDepuis la disparition de sa femme, William vit reclus dans sa maison située entre une côte brumeuse et une forêt aux allures de conte de fées. Incapable de
Le crime originelL’Ancien Testament dit que les deux frères Caïn et Abel eurent un jour la fâcheuse idée de faire des offrandes à leur dieu Yahvé. Celui-ci accepta celles d’Abel, l’éleveur nomade, et