Un hijo pierde a su padre y su duelo se ve alterado cuando descubre que un extraño comienza a imitar y a tomar el lugar del muerto, una mujer ama por razones equivocadas, un hombre se pierde rendido al sinsentido del deseo, una pareja elige llevar al extremo su fascinacion por los personajes de una novela. Oliverio Coelho nos ofrece un viaje literario en el que cada cuento logra arrasar nuestras certezas sobre lo cotidiano. Desde Budapest hasta Buenos Aires, en compañia de Mario Levrero o de Macedonio Fernandez, Coelho diseña un itinerario que nos envuelve en historias paralelas, nuevas realidades que se despliegan unas dentro de otras. Como una huella del viajero que es, Coelho se eleva en estos relatos como maestro en la observacion y descripcion de la esencia de sus siempre solitarios,
"Aquel día algo cambió. Una leve variación se ramificaría en irreversibles mutaciones... Esta es mi intención, acaparar cada variante de la deformación rutinaria, extender sus posibilidades en una superficie de imágenes y enlazar los vértices para deducir el por qué de la transfiguración, la razón última de lo humano." Tres seres disminuidos en torno al único bastión de memoria, la Enciclopedia, tensan una soberbia animal. El Estado, el último eslabón de la ficción, impone las condiciones: alcanzar el manantial femenino no es un trámite sencillo. Partiendo de esta dificultad formal, Oliverio Coelho opera una distorsión delirante en el aislamiento de sus personajes. Epopeya absurda, fábula apócrifa sobre la metamorfosis, Los invertebrables crea su propio género desde una superposición de temáticas y atmósferas prehistórico futuristas.
Qué raro encontrar en un narrador actual esas pasiones de la literatura por las que hoy nadie pregunta. El elogio de la realidad por evasión, el elogio de la belleza sin esteticismo, el suspenso sin sometimiento a los imperativos de la trama.