El género epistolar ha perdido totalmente su organicidad con la llegada de la era digital, sin embargo, hasta no hace mucho tiempo la correspondencia era una fuente de conocimiento, información y, en algunos casos, incluso de literatura. Estas cartas de Dostoievski a Anna Grigorievna son eso y mucho más. La pareja, agobiada por las deudas y por los conflictos familiares (la familia de Dostoievski nunca aceptó la unión), se ve obligada a salir de Rusia e instalarse en Dresde. Una vez allí, Dostoievski se traslada a Hamburgo donde transcurre una de las épocas oscuras de su vida debido a su pasión por el juego. Esta pasión no duraría toda la vida, pero nos remite siempre a uno de sus frutos literarios más conocidos: El Jugador.
Dostoievski contrajo matrimonio con Anna Grigorievna en 1867. La conoció gracias a un complot de sus amigos que lo veían al borde del colapso debido a sus compromisos con su editor. La única manera de cumplir dichos compromisos y no acabar en prisión era poder dictar las obras a una mecanógrafa. Y así apareció Anna Grigórievna Snítkina. La selección de cartas se ha hecho primando un equilibrio entre aquellas en las que la pareja estaba separada a causa de sus viajes y, como no, por su importancia en referencia a las obras que Dostoievski escribía en esos momentos.
Ficha técnica
Editorial: Interfolio
ISBN: 9788494845192
Idioma: Castellano
Número de páginas: 250
Tiempo de lectura:
6h 3m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 02/11/2022
Año de edición: 2022
Plaza de edición: Madrid
Colección:
Leer y Viajar
Leer y Viajar
Serie/Saga: Leer y Viajar Clásico
Número: 32
Alto: 20.0 cm
Ancho: 13.5 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Fiódor Dostoievski
Fiódor Mijailovich Dostoievski; Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881) Novelista ruso. Educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontró protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol, y envió finalmente a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor. En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama.