El ojo salvaje construye una poética de la herida y de la conciencia donde la escritura no es ornamento sino acto de supervivencia. Crece con una intensidad sostenida, sin concesiones, que nos traslada a un espacio mental y corporal. La magnífica voz de la autora busca decir lo indecible. Y lo hace. Cristina Fallarás En El ojo salvaje la distancia entre la crueldad y la belleza se transforma en el espacio poético en el que Pizarnik, Vilariño y ahora Adriana Barceló viven para siempre. Alana Portero