Al principio, la palabra se desliza apenas sobre la tenue capa de realidad que recubre la materia del mundo, para que los objetos y los seres, en lugar de abismarseen su propia historia, permanezcan al nvel exacto del momento. El deseo camina sobre las aguas del presente en pos de su propia leyenda; la razon se hunde a pique como un "ahogado pensativo" .