El Guernica de Pablo Picasso (Málaga 1881-Mougins 1973), encargado por el gobierno de la Segunda República para el pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937, muestra los ingredientes principales de la corrida mítica, en clave surrealista, que venía representando en los años inmediatamente anteriores. Los diversos actores, que andaban dispersos en óleos, dibujos y grabados, se reúnen en un solo cuadro o, más bien, en un escenario. No hay víctimas ni verdugos, espectadores compasivos o testigos neutros, sino la ciega destrucción, el cobarde fuego aniquilador, que ataca a la naturaleza misma de la vida, eliminando las barreras que separan el inconsciente profundo de la opaca realidad objetiva. Encuadernación: rústica.
Juan Antonio Ramírez (Málaga, 1948), crítico y ensayista, es catedrático de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid. En Ediciones Siruela ha publicado la edición de los tratados de Prado y Villalpando sobre el Templo de Salomón con el volumen de estudios Dios, arquitecto (1991), Duchamp. El amor y la muerte, incluso (1993), La metáfora de la colmena. De Gaudí a Le Corbusier (1998) y Edificios-cuerpo (2003).