Arnaldo Calveyra es fundamentalmente un poeta, pero como explicó en una entrevista, no hay límites para la creación cuando lo que uno de veras busca es una suerte de incandescencia de la palabra que se vuelve palabra poética, palabra en un poema. Yo siempre digo en broma que llegué tarde al reparto de géneros. He aquí una nueva, luminosa entrega del arte sin géneros de Calveyra, que lleva el nombre de Novela y uno de cuyos capítulos comienza así: ¡Qué lástima!, en la pieza de al lado hacían el amor y yo estaba solo en mi cama a oscuras. Mientras la mujer se quejaba me levanté a tientas, encontré una manzana y me puse a morderla en lo oscuro de miedo a que si encendía la luz no fuera a golpearles la mampara. No molestar a los amantes, no brutalizar a los amantes..., ¡excelente perspectiva!, y seguí mordiendo sin hacer caso de las semillas. Era una idea que me quedaba de la más tierna infancia, desde aquel tiempo en que había que pasar, primero sin darse vuelta y, segundo, sin sorprenderse, sea en el campo, sea en los parques de la ciudad en verano. Estaba solo: era tan cierto como que hasta recién había estado molido de cansancio. Comencé a auscultarme: envidia no era, cada cual tiene la noche que puede, me dije, o, en su defecto, hay una noche para cada cual, o a lo mejor Dios da pan al que no tiene dientes, aunque era evidente que no: el largo lamento seguido por la desesperación irremediable de alguien que se está quemando, interrumpido por las canillas sirvientas, me contradecían hasta el tuétano. No, no era verdad, ni yo ni nadie hubiera sido capaz de hacerlo mejor.
Ficha Técnica
Editorial: Adriana Hidalgo Editora
ISBN: 9788415851240
Idioma: Castellano
Número de páginas: 150
Tiempo de lectura: 3h 30m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 29/09/2014
Año de edición: 2014
Plaza de edición: Es
Especificaciones del producto
Escrito por Arnaldo Calveyra
Arnaldo Calveyra nació en Mansilla, Entre Ríos, en 1929 y se lincenció en Letras en la Universidad de La Plata. En 1961 viajó a París con una beca del gobierno francés para escribir una tesis sobre los trovadores provenzales. Desde entonces, vive allí, dedicado a la docencia, la traducción y la literatura. Es autor de notables libros de poesía como Cartas para que las alegrías, Iguana, iguana y El hombre del Luxemburgo (Tusquets, Nuevos textos sagrados, 161) ; el volumen de relatos Los orígenes de la luz—publicado en francés pero inédito en español, al igual que muchos de sus libros—y varias obras de teatro. Aún poco conocida en la Argentina, su obra goza de un gran reconocimiento en Francia