Pocos asedios han despertado en la Historia tanto interés como lo hizo el de Ostende, que se prolongó entre 1601 y 1604. Su trascendencia fue tal que obligó a España y a las Provincias Unidas a concentrar en torno a él durante más de tres años todos los medios humanos y materiales con que contaban.
Últimos estudios y revisiones del reinado de Carlos II, el último Habsburgo en España