Un tema eterno, lo real y lo imaginario... Sueños hay que verdad son pertenece a la serie de Autos sacramentales inspirados en la Biblia. El argumento bíblico relata que un faraón sueña que está a la orilla del río y ve siete vacas robustas y luego otras siete vacas flacas que se comían a las primeras. El faraón despierta, vuelve a dormirse y sueña que siete espigas buenas y hermosas son devoradas por otras siete espigas flacas. El faraón llama a todos los adivinos de Egipto, pero éstos no consiguen interpretar el sueño. Entonces el jefe de los coperos le dice al Faraón que hay un joven hebreo encarcelado que les había aclarado unos sueños que él y el panadero habían tenido. El faraón llama a José. Éste dice que habrán siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto y luego otros siete años de escasez. Aconseja al faraón que recoja la quinta parte de las cosechas y las guarde para comerlas en los siete años de escasez. El faraón en agradecimiento nombra a José gobernador de todas las tierras de Egipto y además su primer ministro. Se quita el anillo de su mano y lo pone en la mano de José; lo viste de blanco, le entrega un collar de oro y le da por esposa a la sacerdotisa Asenet.
Ficha técnica
Editorial: Linkgua Ediciones
ISBN: 9788496290211
Idioma: Castellano
Número de páginas: 98
Tiempo de lectura:
2h 14m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/01/2025
Año de edición: 2025
Plaza de edición: Es
Colección:
Teatro
Teatro
Número: 95
Alto: 21.0 cm
Ancho: 14.9 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Pedro Calderón de la Barca
Nació en Madrid el 17 de enero de 1600. Se educó con los jesuitas en Madrid, y continuó los estudios en las universidades de Alcalá y Salamanca hasta 1620. Fue soldado en la juventud y sacerdote en la vejez, lo que era bastante habitual en la España de su tiempo. En sus años jóvenes su nombre aparece envuelto en varios incidentes violentos, como una acusación de homicidio y la violación de la clausura de un convento de monjas. De su vida militar existen pocas noticias, aunque consta que tomó parte en la campaña para sofocar la rebelión de Cataluña contra la Corona (1640). Contrasta lo impulsivo y mundano de su juventud con lo reflexivo de su madurez, un aspecto que se acentúa al ordenarse sacerdote en 1651. Disfrutó del máximo prestigio en la brillante corte de Felipe IV y su nombre va asociado a la inauguración del palacio del Buen Retiro de Madrid, en 1635, y a numerosas representaciones teatrales palaciegas. El rey le honró otorgándole el hábito de Santiago. También fue capellán de la catedral de Toledo y capellán del rey. Murió en Madrid el 25 de mayo de 1681. En vida fue un autor respetado por todos y rara vez aparece mezclado en las violentas polémicas literarias de sus compañeros de letras. Después de la muerte de Lope de Vega, en 1635, fue reconocido como el dramaturgo más importante de su época.