La embriaguez expresa, en su sentido más apretado -de la familia de la prensa, de la presión- el jugo que se comunica de los licores absorbidos. Extrae, exuda, destila, es decir, concentra, calienta, evapora y sublima. Lo sublimado es el espíritu, lo impalpable, lo inmaterial. Es inspiración, es soplo, es fuera de lugar y tiempo, presente concentrado en sí y que llamamos presencia de espíritu: toque vivo instantáneo de una verdad revelada. La embriaguez revela, es decir, se revela, a sí misma, y no revela un secreto. Se revela como impulso y vuelo del espíritu: entusiasmo, entrada en la morada de los dioses, desborde del saber, derrame de gracia. La embriaguez es condición del espíritu, hace sentir su carácter absoluto, es decir, su separación de todo lo que no es ese espíritu (todo lo que es condicionado, determinado, relativo, encadenado). La embriaguez misma es la absolutización, el desencadenamiento, la ascensión libre hacia el afuera del mundo. Es el goce: la identidad en el abandonarse al empuje que desata lo idéntico, el cuerpo resumido a su espasmo, a un suspiro o un grito arrancados, exclamación entre lágrima y lava.
Ficha Técnica
Editorial: La Cebra
ISBN: 9789873621024
Idioma: Castellano
Número de páginas: 62
Tiempo de lectura: 1h 22m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 01/05/2014
Año de edición: 2014
Plaza de edición: Argentina
Alto: 19.0 cm
Ancho: 13.0 cm
Peso: 90.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Jean-Luc Nancy
Jean-Luc Nancy es profesor de filosofía en la Universidad de Estrasburgo y profesor invitado en las universidades de Berkeley y Berlín. Entre sus obras, que reflejan un amplio espectro de intereses filosóficos, podemos mencionar La communauté désoeuvrée (1986), L’expérience de la liberté (1988), Corpus (1992), Le sens du monde (1993), Etre singulier pluriel (1996), La création du monde – ou la mondalisation (2002).